Seguro que en estos días escuchaste muchas veces esta frase:
“YO NO ABORTARÍA, YO NO ESTOY DE FAVOR DEL ABORTO, PERO SÍ DE LA DESPENALIZACIÓN”
No es raro que la escuches o la leas a menudo: es la falacia de moda, una frase que parece decir algo, pero que en realidad esconde otra cosa distinta.
Si tratamos de desplegar más lo que hay detrás, vamos a descubrir los entretelones.
- La forma en que está construida la expresión parece indicar un respeto por la libertad de accionar de las personas. Parece indicar “amplitud” y “tolerancia”, con el añadido del “yo no abortaría”.
El aborto parece ser entonces un simple “hecho privado”, como si una persona decidiera hacerse un tatuaje o una cirugía estética para quitarse una verruga. Se oculta que el hecho “aborto” implica la decisión de un adulto –de varios adultos- de terminar con la vida de un TERCERO.
La ética natural que sustenta nuestro sistema legal siempre nos inclina a ponernos del lado del más débil, del que no puede defenderse por sí mismo. Ese “más débil” no es incluido en los debates, sino que es o será agredido y eliminado.
- La palabra “despenalización” supone que un hecho que actualmente es penalizado deje de serlo. En la base, subyace la idea de que en Argentina hay mujeres que por haber abortado están presas, padeciendo durante décadas en las prisiones. De hecho, ante algunas objeciones contra la “despenalización”, suelen preguntarnos: “pero vos ¿qué querés … que metan presas a las mujeres por abortar?” Aquí suele introducirse algún caso límite –una mujer golpeada y violada por su marido, una madre que ya tiene 10 hijos que pasan hambre- para configurar una escena dolorosa –esa pobre mujer, encima, presa-, intentando generar un movimiento emocional de compasión. Quedando aquellos que no queremos el aborto como personas insensibles y crueles.
La realidad es que en Argentina no hay ni una sola mujer presa por abortar. La penalización de este delito es necesaria para subrayar con consecuencias concretas su negativo carácter moral, ya que vulnera los derechos de un tercero. Pero es claro que es muy diversa la responsabilidad de una mujer en medio de una situación de presión, soledad o angustia, que la del médico que, a cambio de varios miles de pesos, realiza lo que para él es sólo una intervención entre otras. O que la de aquel que cobra 300 pesos y pone en riesgo a la madre además de matar al bebé.
- Lo más engañoso de la frase es que se usa el concepto “despenalización” para ocultar las verdaderas intenciones y consecuencias de los proyectos que se promueven.
AMIGOS, LA MAYORÍA DE LOS PROYECTOS NO PROPONEN SÓLO LA DESPENALIZACIÓN, sino el ABORTO LIBRE. Proponen que el aborto sea posible en Argentina bajo cualquier supuesto, e incluso hasta el noveno mes de gestación. Que sea una práctica médica más, realizada en los hospitales públicos, y financiada con fondos provenientes de nuestros impuestos.
Aquí aparece una nueva cuestión: si una práctica es legal, si una práctica se realiza en los hospitales y más aún si se promueve como un DERECHO DE LA MUJER, el mensaje que se transmite a la sociedad es que EL ABORTO ES ALGO MORALMENTE BUENO. Algunos llaman a este efecto social el "valor pedagógico de la Ley", la cual impacta de modo evidente en la formación de la conciencia de las nuevas generaciones, y que a la larga podría suponer la persecución o marginación de quienes sigamos afirmando que el aborto es un homicidio.
- Por lo tanto –espero haber sido claro hasta aquí- SI YO APOYO LA LEGALIZACIÓN Y LA IMPLANTACIÓN DEL ABORTO LIBRE YO ESTOY A FAVOR Y DE ACUERDO –y no en contra, como dice el slogan- CON EL ABORTO.
Hablar de “despenalización” en lugar de “aborto libre” es uno de los tantos eufemismos que se utilizan para anestesiar las conciencias, como en el caso de la expresión “interrupción voluntaria del embarazo” en lugar de “homicidio intrauterino” para definir qué es el aborto.
Si vos estás a favor del aborto –del homicidio intrauterino, de la “libertad” de la mujer para quitar la vida a su bebé”- hacete cargo de eso, pero no lo escondas detrás de expresiones edulcoradas. Animate a decir, frontalmente: “quiero tener la posibilidad de poner fin a la vida de mis hijos, y quiero que las mujeres tengan esa opción, siempre”. Entonces podremos discutir con mayor franqueza.
El problema de este tipo de planteos es que SE PRESENTA EL ABORTO COMO ÚNICA SOLUCIÓN A SITUACIONES DRAMÁTICAS. En realidad, abierta la puerta a la posibilidad de disponer de la vida de un no nacido, es imposible luego detener su avance hacia todos los casos. Se usa el “caso límite” para abrir una brecha en la conciencia social, quedando relegado el no nacido al de un ser cuyo derecho a vivir está condicionado a ciertas circunstancias.
Pero eso sería ya para otra publicación.
P. Leandro Bonnin.
¡Viva Argentina Católica! Este espacio militante nace con un objetivo inmediato y otro mediato. El inmediato es impedir que se apruebe el aborto en Argentina. El mediato es que la actual militancia contra-abortista sea el comienzo de la restauración del Reinado Social de Jesucristo en la Argentina. ¡Ahora o nunca! ¡Viva Cristo Rey!
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