El muro de Facebook se ha convertido en una especie de reservorio en donde se almacenan emociones, sentimientos, formas de ver la vida con el fin de que el otro nos descubra un poco y pueda bucear nuestro interior. De esta manera conocemos poco y des contextualizamos algunas frases o palabras con mucha fragilidad en medio de una reaccionaria susceptibilidad. Nos encontramos inmersos por tanto en la deshumanización y la sensibilidad la dialéctica desgastada e impropiamente usada. La idea es sentirme aceptado por el otro saber que me aprueba me hace más seguro me convierte en parte de la aldea global tecnológica.
Todos mis sentidos están inmersos en la virtualidad hay conexión es por lo que me siento parte de la red global que me da garantías cibernéticas de que me acepten para que no me sienta poco justificado o comprendido por mis penas y que mi alegrías se compartan con el semejante para formar todos partes del mismo vacío existencial o aprobación emocional que un grupo preponderante exige como vigente.
La nuevas tecnologías aumentaron nuestra capacidad de intercambio recibimos información más rápidamente pero no hay tiempo a asimilarla. Por ello es más complejo procesarla.
El bombardeo Mediático de datos a través de los medios de comunicación masivos y las redes sociales es constante. En el siglo actual estamos interconectados a rápida velocidad, siendo muy nuevos todavía en el uso y propagación de Internet a niveles globales y conscientes de que parte de la humanidad no dispone todavía de acceso a Internet o no tiene acceso a televisión de pago.
El receptor padece de confusión porque se ve superado por la cantidad de información es decir vivimos en la era del dato en donde la calidad del contenido es en muchos casos no tenida en cuenta o infravalorada.
Las condiciones globales de la actualidad en cuanto al desarrollo de la ciencia y la tecnología son óptimas para el desarrollo en todas las áreas del conocimiento y es aquí donde también las ciencias humanísticas también son necesarias en el fomento de una Cultura más participativa abierta y reflexiva en pos de recuperar la riqueza del valor. A su vez el hombre vive desorientado y sin brújula en temas tan vitales como la familia, el amor, el placer y el disfrute de las cosas pequeñas se reducen los espacios y se subordina el pensamiento a sensaciones pasajeras y superficiales.
Pero no se ha conseguido en relación con la cantidad de información que la web dispone aprovechar los avances tecnológicos. En esto se ha retrocedido en el campo de la experiencia, el contacto humano interpersonal es superfluo y epidérmico, el valor espiritual de la persona es pasado por alto se miden más las conquistas personales que los sentimientos.
Las relaciones personales en la sociedad actual se manejan por control remoto, se descartan los valores morales que enaltecen al ser humano, la espiritualidad y la moral cristiana quedan descartadas, la comunicación debería ser más fluida los tiempos de escucha más prolongados, la amplitud del conocimiento fundamental. El ocio es prioridad y hay poco contacto con la naturaleza y las fuentes de energía naturales, luz del sol disfrute del viento etc. Los niños ya no juegan en los parques y las plazas están prácticamente vacías los espacios de sociabilización se han reducido, poca gente en las plazas, en bares, clubes sociales, uniones vecinales etc.
En los barrios poco a poco se va acabando el dialogo y se debilita la riqueza del intercambio personal y edificador se dialoga muy poco y siempre hay un distractor el celular. Nuestras relaciones están mediadas cada vez más por las nuevas tecnologías.
La producción o intercambio de mensajes se hace frívola la digitalización es expansiva y reduce espacios de intercambios culturales enriquecedores, el dialogo persona a persona se ve limitado, la comunicación entre individuos es dispera debido a la invasión de los ruidos y los elementos distractores sonantes. Hay una falta de empoderamiento al contenido dialógico cultural el respeto atento la comunicación es poco atenta y alineada a la escucha respetuosa.
Las TICS (tecnologías de la información y la comunicación) nos han invadido en su mundo de conectividad virtual nos alienamos de los lugares naturales. Nos convertimos así en ciegos devotos de una superficial virtualidad en las relaciones interculturales. Los campos de construcción social son poco fluidos y consistentes las generaciones ancestrales lo ancianos son olvidados y el valor de la palabra sabiduría es relativizado. Se produce así una brecha entre lo viejo y lo nuevo los espacios de intercambio se ven mermados por el paso fugaz del tiempo el aislacionismo y la invasión tecnológica.
El compromiso se justifica desde el interés personal no desde la mirada comunitaria activa y participativa esto nos aleja de los acuerdos constructivos se pierde la calidez del encuentro el contacto fraterno a través del tacto, por la escucha atenta, somos seres huérfanos de afectos sólidos y en busca de una respuesta detrás de una pantalla.
Se han agilizado las formas del pensamiento y pasamos muy poco tiempo fuera de nuestro propio espacio natural, creamos un universo paralelo en donde visualizar desde un pantalla es nuestro propio espejo , la comodidad de lo instantáneo nos aleja de lo cálido y afectivo de las construcciones sociales sólidas y edificantes basándonos en un dialogo atento, culto ,reflexivo y respetuoso.
Creamos nuestra virtualidad a medida, todo con el elemento light y con la inmediatez característica acorde a la movilidad voraz de nuestros tiempos literatura rápida, comida exprés, emociones y relaciones sin consistencia placer hedonista , individualismo y materialismo.
La rapidez se ha convertido en la principal causa de nuestra decadencia desde que el resultado y el mundo globalizado nos empezaron a mirar como un número y no como realidad física, espiritual, y cultural capaz de transformar la humanidad. Se busca desde diversas formas combatir contra la moralidad cristiana para convertirnos en consumidores de objetos y personas. Es decir desechar la espiritualidad para dar paso a lo trivial y sin consistencia "Estamos en la era donde el contenido no importa" La cantidad es un Dios propio a medida".
Los elementos de la cultura tradicional se suplantan por los nuevos, lo viejo es atraso y decadencia hay que ir hacia adelante arrastrando todo aquello que nos encontramos a nuestro paso, personas, medio ambiente, relaciones sociales débiles, ideas preconcebidas , estereotipos livianos, valores motivaciones, enemistades. Todo ello a causa de falencias conceptuales que se producen debido a la falta de apreciación del lenguaje o la necesidad de competir en un mundo que mide todo hacen que seamos incapaces de escucharnos y aceptar otros matices que enriquecen la personalidad, aceptando la diversidad de concepciones y pensamiento.
Anhelamos comprender las nuevas tecnologías pero a la misma vez nos asustan porque no hemos comprendido el valor de la palabra y la re- significación de la cultura, en pos de enriquecer el lenguaje humano origen de las relaciones sociales y preludio de la cultura de la humanidad en donde la veneración a la palabra es nula y la cultura del oír se pierde.
El miedo a volver atrás nos asusta en una humanidad acostumbrada a las fluctuaciones sociales y a los movimientos políticos expansión migratoria y el nuevo proceso de culturización de este siglo, con influencia en las ciencias, la lengua, el arte y el auge tecnológico. Volver al pasado en un planeta en constante aceleración es romper una estructura estandarizada y costumbrista que no desacelerara jamás. Los tiempos cambiaran pero jamás volveremos a lo tradicional y luminosamente incorrecto según los contemporáneos del nuevo orden.
Los jóvenes son una luz de esperanza la prometedora posibilidad de parar este mundo deshumanizado y frágil. Porque el relativismo moral y la confusión son un combo perfecto para desorientar y manipular conciencias creer en Dios forma parte de un viejo sistema de creencias en donde valores como el amor la familia la cultura son elementos ortodoxos y añejos "La presencia de Dios molesta en las instituciones".
La verdad se esconde se disfraza, se maquilla y hasta se enmascara en mentira es un periodo en que se descree de todo nunca antes en la historia de la humanidad y las instituciones habían experimentado tal decadencia fraudes fiscales, abuso de las personas y del poder, enriquecimientos personales, intereses comerciales nefastos, apología del poder, descrédito a la ciudadanía, manipulación mediática, banalización de la cultura.
Por lo tanto volver a los mecanismos tradicionales supondría una total decadencia para un nuevo orden mundial, en donde el control de la información es su principal elemento de poder para poder ejercer influencia sobre la mente y el ser de las personas y orientarlos en muchos casos hacia la oscuridad de la apostasía de turno.
La fe el amor a Dios y al prójimo, los buenos modales, el concepto de familia tradicional, el cuidado de los niños y de los ancianos, el respeto por las normas y las leyes son valores muy poco comprendidos y practicados en la actualidad todo lo antiguo queda borrado por la convergencia digital y la rapidez es por ello que valdría la pena hacernos la siguiente pregunta a modo de reflexión ¿La humanidad estaría preparada para vivir sin energía eléctrica? ¡Creo que no! Volver al pasado en un futuro incierto y fugaz sería una catástrofe.
Jeremias Sebastian Roco.
Lic. en Producción de Medios
de la Comunicación.
Locutor Nacional.
No hay comentarios:
Publicar un comentario